Al estar investigando algunos artículos para niños, me encontré con varios juguetes. Algunos me parecieron demasiado complicados y atascados de información. Y me atrevería a decir, que son estorbosos y nada transportables. Entonces, comencé a buscar todo tipo de juguetes, desde los más antiguos hasta los más modernos; los más simples hasta los más sofisticados, hasta que recordé los bloques de madera de colores, con los cuáles (en lo personal) podía pasar horas construyendo nuevas cosas y analizando la mejor manera en la que éstos no se cayeran. Incluso, imaginarme a un simple cubo o prisma, con cara y ojos. Le creaba todo un personaje a esa cosa tan simple.

Llegué a preguntarme si aun existían y quién los había “inventado”. Para mi gran sorpresa fue una mujer llamada Naef Spiece, una estudiante de la Bauhaus.El juguete consistía de 22 piezas con una relación de tamaño proporcional entre las partes. Los colores utilizados eran colores primarios.



Después encontré una empresa Suiza llamada Naef Spiele AG . En donde, además de fabricar juguetes en madera clásicos para niños, fabrican también juguetes “de diseño” (entrecomillo de diseño, porque no son los clásicos juguetes que se venden bajo ese nombre). La mayoría de sus productos están echos a mano, respetando sus políticas de calidad y con el medio ambiente. Si alguna pieza no respeta el rango de 10 mm de tolerancia, es rechazada y reciclada.

Otra cosa interesante en estos juguetes, es su planeación modular, como podrán ver en los ejemplos debajo. Las piezas son desde simples cubos y rectángulos, hasta piezas simétricas más elaboradas y bien pensadas para embonen unas con otras a la perfección.

 

 

Comparando los juguetes “modernos” que encontré, en realidad no sé si los niños de ahora tienen tanta libertad para imaginarse todo el personaje o la historia de principio a fin, si en realidad, la mayoría de los juguetes ya tienen una personalidad bastante marcada desde antes de ser diseñados en sí.

¿Creen que este tipo de juguetes deberían regresar? ¿Creen que esta manera de interactuar con algún objeto sea la más noble? ¿O simplemente es esa nostalgia la que me hace “rechazar” lo nuevo?


Espero sus opiniones.