Misfits: Los superpoderes de nuestros amigos
Mi acercamiento a las series inglesas había sido mínimo; hasta entonces, podía recordar, con frescura, solamente la videncia de Dead Set (2008). Tal vez sea la costumbre al lenguaje audiovisual y narrativo de las series norteamericanas, pero es inevitable la sensación de que se está contando algo novedoso, un humor evidentemente diferente, hilarante e ingenioso. Habría que partir este pastel en rebanadas pequeñas y comérselo de a poco; pero lo cierto es que con sólo 13 episodios, resulta difícil no pasar un fin de semana completo enganchado frente a la pantalla.
Pero volvamos al día de la tormenta eléctrica en la que Kelly, Curtis, Alisha, Simon y el encantador Nathan, luego de pintar bancas afuera del centro comunitario, cambian sus vidas para siempre al recibir superpoderes: telepatía, invisibilidad, regreso al pasado, inmortalidad y producción incontenible de energía sexual en los demás. Lo divertido no reside en el superpoder en sí mismo, sino en las infinitas posibilidades para aplicarlos del receptor. Considerando la naturaleza conflictiva, agresiva, ególatra, confundida y anti social de este increíble quinteto, sobran líos para lucir sus nuevas habilidades. Los superhéroes suelen quebrantar las leyes con frecuencia, empezando por las de la física y siguiendo con las del orden social; entonces, ¿por qué habría de ser extraño que cinco delincuentes –que bien podrían ser nuestros amigos- se conviertan en los próximos héroes, unos de los más divertidos e inusuales de la televisión-?
Con un opening musicalizado por The Rapture y las tantísimas esperanzas de un buen coctel de ciencia ficción y comedia, se proyecta para el otoño del 2011 el inicio de la tercera temporada. Se rumora que el elenco sufriría pérdidas, que en lo personal considero irreparables; sin embargo, habrá qué estar atentos en lo que sucederá con Misfits y sus, tal vez, renovados superpoderes.
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